A diferencia de los discos mecánicos donde los datos magnéticos duran décadas, los SSD almacenan datos como cargas eléctricas en celdas flotantes.
Si dejas un SSD desconectado de la corriente por mucho tiempo (años), las celdas pueden empezar a perder electrones ("Bit rot"), corrompiendo los datos. Este efecto empeora con el calor. Por ello, los SSD son excelentes para trabajo diario pero pésimos para "archivo profundo" a largo plazo en un cajón. Para guardar fotos por 10 años, un HDD mecánico sigue siendo más seguro.
